Domingo, día de asueto para todos
“La ciudad
se ha puesto peligrosa”. Esa es una frase común en quienes viven el día a día
en los exteriores de la capital de la República y; no es para menos.
Resulta ser
que toda hora es buena para delinquir, situaciones que hasta hace pocos años
eran impensables, hoy se han apoderado del espacio público. Asaltos,
extorciones, asesinatos, arrancamientos de pertenencias a conductores y sus acompañantes
cuando el semáforo estanca el tráfico, es pan infaltable de la cotidianidad.
En todo eso
existe un grave problema que tiene que ver con la actitud de las personas que
han normalizado el actuar de la delincuencia común en las
calles, es decir,
vienen observando como algo que se impregnó y no se puede cambiar.
Asunto no
menos importante, es el razonamiento de que “así debe ser que nadie nos cuide
como ciudadanos”, que no exista fuerza pública que repela ese mal social y que,
en tal caso, si nos pasa algo es culpa de nosotros, “por no ser precavidos”, “por
dar papaya”.
Aunque el Estado
y por consecuencia los gobiernos de turno deban garantizar la seguridad de su
gente, de quienes habitamos y hacemos una vida honrada en el terruño, eso no
sucede. Como prueba tenemos en todas las emisiones de los noticieros de señal abierta
y nacional, cada una de las pillerías del hampa con pocos resultados de la
fuerza pública.
Para no
meter más leña al fuego solo diré que sería una buena idea revisar los horarios
de quienes deben brindarnos seguridad, pues de lunes a sábado pasadas las 21:00
horas, es poco frecuente encontrar un policía y peor aún un agente de tránsito.
De otra parte, los domingos casi por completo, la ciudad es tierra de nadie.
Amanecerá y
veremos, ojalá dicho asunto no sea más que un problema de horas extras…
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